Mitos sobre el feminismo

Conocido los conceptos claves del feminismo y su adaptación social, procedo a mencionar una serie de mitos que surgen como prejuicios y no engloban realidades.

El primer falso pensamiento que destaco, es la idea de que el feminismo defiende la superioridad de las mujeres. El feminismo se creó para defender las ideas de igualdad, libertad y fraternidad, es decir, en ningún caso lucha para proporcionarles más derechos a las mujeres, sino para conseguir una justica social y política igualitaria.

Las mujeres feministas no odian a los hombres, es más, luchan para obtener la igualdad de género y dentro del género también están ellos. Pese a que, como herencia de la sociedad patriarcal que ha estado instaurada tradicionalmente en la sociedad y que de la misma hayan resultado beneficiados los hombres con características relacionadas con la opresión, dominación o violencia con respecto al sexo femenino, las mujeres feministas no tratan de derrocarlos ni de quitarles privilegios; simplemente tratan de contar con los mismos derechos y oportunidades dentro de la sociedad. Por lo tanto, el feminismo lucha por la igualdad y la justicia social de las personas.

A pesar de ser un movimiento iniciado por mujeres, no significa que solo ellas puedan ser feministas debido a que la lucha por la equidad de género es responsabilidad de toda la sociedad en su conjunto. El objetivo es vivir en un mundo igualitario, tanto para hombres para las mujeres.

Por consiguiente, el feminismo también lucha por el poder social de las mujeres en la sociedad y por la lucha de aquellos valores que más han representado a los hombres y de los que las mujeres han sido carentes; esta idea ha llevado a mucha población a pensar que el feminismo es contrario a lo femenino, un rol que siempre ha sido asignado en exclusiva a las mujeres, o que es una doctrina leja a los valores tradicionales de género. El feminismo no solo lucha por la igualdad de valores y la libertad de género, sino que también ha luchado por fortalecer los valores más femeninos como la ternura o el fomento de las relaciones interpersonales frente a los valores tradicionales masculinos asociados a la agresividad.

El feminismo tiene una base física o que se relacione con él. Es curioso que parte de la sociedad piense que las feministas lo son por el simple hecho de que son “feas o personas despreocupadas por su cuerpo”. Es un gran error afirmar eso, además de un gran despropósito.  El feminismo se encarga de concienciar a todas las mujeres de que no existe el cuerpo perfecto, lucha contra la exceda sexualización del cuerpo femenino, trabaja por la educación de las mujeres en esa línea.  No debemos olvidar nunca que cada mujer es libre de dar mayor o menor importancia a su apariencia.

Si hablamos de valores tradicionales, es importante desmantelar la idea de que el feminismo es lo contrario al machismo.  Esta confusión es tan cotidiana como sorprendente; es una cuestión connotativa.  El feminismo no puede ser contrario al machismo debido a que representa a un movimiento con base teórica que defiende la igualdad de género, y las jerarquías construidas por la sociedad. Por otro lado, el machismo defiende que las mujeres son inferiores a los hombres. Por lo que, llegados en este punto aclararemos que el concepto contrario a machismo es hembrismo.

Este movimiento social es una corriente que defiende la igualdad de todos frente a todos, desde una perspectiva de genero, por lo que, no se debería de politizar el movimiento social, ni relacionarlos con grupos minoritarios concretos o con cualidades o comportamientos sociales.

 Para inferir esta premisa podemos poner como ejemplo la falsa creencia de pensar que la mayoría de las feministas son o debieran de ser lesbianas. La orientación sexual o las preferencias personales no entienden de ideologías políticas ni estas han de estar relacionadas con ningún movimiento social. Podemos afirmar que muchas mujeres lesbianas apoyan el feminismo, pero no todas las feministas han de tener la misma orientación sexual porque los movimientos sociales no condicionan a las personas por sus preferencias sexuales.

Por otro lado, gran parte de la población considera que el feminismo está basado en la ideología de izquierdas. Puede ser que las mayores reivindicaciones las promulguen mujeres y hombres desde la izquierda, debido a que históricamente tenían que luchar desde sus partidos contra las mismas estructuras patriarcales, pero el feminismo no está basado en ninguna ideología.

Por otro lado, el feminismo también trata una de las preocupaciones más importantes de la sociedad actual, la problemática de violencia de género. La población debería de preocuparse de que se trate y se investiguen más los casos para su publicación y conocer los factores que pueden condicionarla; sin embargo, parte de la población centra su interés en aquellos pocos casos denominados como denuncias falsas. Es decir, centrarse o dar relevancia a la posible existencia de denuncias falsas desacredita la problemática real ya que se preocupan más por aquellos casos aislados que por combatir contra esa lacra real que existe y afecta a las mujeres.  Además, destaco otras cuestiones como el aborto, el abuso sexual, el micromachismo, el secuestro de mujeres, etc. Sucesos donde las mujeres son las afectadas y víctimas de una sociedad machista.

ES por esto, que el movimiento feminista lucha contra todo tipo de abuso y discriminación hacia las mujeres, con el objetivo de general un rol de liderazgo femenino y su total independencia a la hora de tomar decisiones. Este nuevo rol de liderazgo aparta a la mujer de las conductas victimistas a las que estaban sometidas, emergiendo así la nueva masculinidad que lucha por conseguir que los hombres sean igualitarios a las mujeres.

Por consiguiente, el simple hecho de tener que demostrar los motivos por el cual se dan las desigualdades de género en las sociedades actuales es una clara señal de su existencia real y vigente. Se evoca así a una represión que no da lugar a la igualdad de derechos sociales debido a que las mujeres a día de hoy tienen que seguir luchando para demostrar que realmente se han ganado los derechos que se merecen. En otras palabras, nos evidencian que seguimos por la lucha contra la desigualdad.

Es por tanto que, el feminismo lucha por conseguir las mismas oportunidades de mujeres y hombres a hacer valer sus derechos propios y de tener la libertad plena de decidir en su forma de pensar, elegir su orientación sexual, de decidir en su propio cuerpo, de adaptar nuevos roles familiares, etc.

Ahora bien, si nos centramos en que el feminismo luchó por adoptar nuevos roles y patrones familiares evolutivos o alejados de los tradicionales, algunos individuos alegarán que solo puedes ser feministas si tienes éxito profesional y eres independiente económicamente.

La independencia económica que puede generar el éxito profesional permite a la mujer el mero desarrollo de su vida sin tener la necesidad de depender de otro sustento que no sea el suyo propio. Sin embargo, hay que entender que no por el hecho de tener una carrera y un salario desahogado, las mujeres pueden considerarse feministas.  No todas las mujeres independientes económicamente son feministas, ni todas las feministas son independientes, en este aspecto no se podría generalizar.

El siguiente aspecto a destacar dentro del ámbito familiar, puede verse influido con el mito anterior, ya que se piensa que, si las mujeres tienen un desarrollo pleno profesionalmente y una carrera laboral estable, no tendrán tiempo para el cuidado de hijos o hijas.  No debemos de olvidar, que el feminismo defiende la libertad de qué hacer con su cuerpo, tiempo y dinero, por lo que, la decisión de tener hijos o hijas es una decisión propia que va más allá de una postura social y política.

Por lo tanto, tenemos que destacar que el feminismo defiende la libertad de las mujeres de hacer con sus vidas, de decidir si quieren tener descendencia, de decidir si quieren o no dedicarse al cuidado de los mismo o prefieren otro tipo de alternativas.

Para finalizar, debemos señalar que el objetivo principal del movimiento, como lucha contra la desigualdad, es que las mujeres puedan obtener plenos derechos y libertades que les pertenecen, es decir, conseguir los mismos derechos que pudieran tener los hombres, pero en ningún momento buscan ser iguales que los hombres, debido a que en este caso se pierden aquellas especialidades que relaciona solo a las mujeres.

En conclusión, estamos ante una lucha, donde unidas y unidos debemos de hacer frente a las desigualdades de género, no de potenciarlas y dividir a ambos colectivos, sino de unirlos en una postura política y social común; el feminismo.

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